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lunes, 22 de abril de 2013

EL EMBARAZO DE OTEABA AUER

Con tanto desaguisado, Oteaba está muy rara. Ha tomado la manía de quitarse la blusa, vendarse los ojos  y ponerse delante de un espejo para verse embarazada, mientras repite la incesante letanía: “Tengo en mi vientre un ciudadano del mundo que salvará a la humanidad”
Después del encuentro con Pinocho (enlace) y, sin que la humana de señales de vida, Oteaba Auer está desolada.  Desconoce de que manera llegaran las virutas del madero a sus pixeles porque ignora si la humana le fabricó una cosa llamada órganos reproductores...Ha oido que, parte de ellos, dan gustirrinín y no conoce el significado. Para colmo, otra  preocupación añadida; el parvulario. Se escondió en una guardería para espiar en manos de quien quedar´﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽as guarderdil otro dara parir un humano decente. Por otro lado, estuvo oteando por las guarderá su churumbel cuando ella  deba otear. Escuchó como la directora le decía, a una chica con un bebé de meses “Lo siento mucho,  Señora; para matricularlo debió pedir plaza hace dos años.”
La humana esaaa que La Auer tanto adora…-mejor me callo, la conocí hace tiempo- no aparece y, la chica me preocupa. Pediré socorro en la Red apelando al buen corazón que todo humano decente lleva en su mente y todo avatar en….será mejor que cada cual lo ubique donde quiera…
                           WANTED  ALIVE  OR….HELP!
Oteaba Auer ©

sábado, 2 de marzo de 2013

PINOCHO SE MUERE

Oteaba Auer desconoce que Pinocho la busca. Al parecer, quedó sin cuento desde que las artimañas de humanos Reales y Políticamente “correctos” se sumaron al carro de las trolas. Ante la insalvable situación, se activó su instinto de supervivencia. Trató de enredar a las nubes; poco faltó para que, las ya resabiadas masas de vapor, lo engañaran diciéndole que era de látex -puso pies en polvorosa- y entonces, recordó una vieja noticia que corrió como la pólvora en el mundillo de la fábula. Oteaba pretendía ser persona. Necesitó algunas pesquisas hasta encontrar a la cándida chica. Vestido con sus mejores galas, salió a un encuentro fortuito. Tras hablar del Tiempo, el Papa y el Rey, fue al grano, proponiéndole una relación íntima donde las virutas, de su consistente madera, al entrar en contacto con los pixeles de ella, engendraría un humano decente… La Auer se siente atraída por el planteamiento del apuesto caballero. La sincera sonrisa de Pinocho es una carta de presentación; pero no tiene a quien pedir consejo...Escaparse a la dimensión de la creadora puede traerle graves consecuencias ¿Aceptará?...El dilema está servido.

Oteaba Auer ©

miércoles, 1 de agosto de 2012

SE BUSCA

Mi cara es la viva imagen de la ansiedad. Oteaba Auer, ha desaparecido. No está donde la dejé al salir de vacaciones. Sé que ella, en sus delirios, esperaba recibir el Nobel por haber encontrado el "Santo Grial la noche del 11/11/2011" (enlace a su locura).

Siguiendo esa pista, llamé a la embajada española en Suecia. Al preguntar por ella y explicarle el problema me cortaron el teléfono. Sin embargo, insistí cuatro veces más, hasta que me amenazaron con una orden judicial para que la policía requise mi ordenador. ¡Oh cielos! ¡Había olvidado mirar el PC!

Solo soy ojos y dedos. El abatimiento me consume desde que abrí un correo con vídeo sobre el paradero de Oteaba. ¡Está atrapada en el túnel del tiempo! Pasea indiscriminadamente por el pasado, por un futuro apocalíptico…por submundos.  La veo tranquila pero la conozco, me consta, ¡Necesita ayuda!

sábado, 7 de julio de 2012

CRISIS DE IDENTIDAD

Oteaba Auer, en libertad, ha quedado sumida en una crisis existencial. Quiere dejar de ser un avatar. Sin embargo, la imagen que le devuelve el espejo, la desconcierta. El aspecto continúa siendo el de una muñeca.  Conozco su necesidad de hablar  conmigo para pedirme que no la abandone en la oscuridad del olvido. No tengo prisa. Fue ella quien se rebeló y pasó de su mundo para inmiscuirse donde no tenía cabida.
Sin ir más lejos, la otra tarde salió a conocer gente en su misma situación. Obviamente, no encontró a nadie. Al llegar la noche, desconocía como regresar y paró un taxi. El conductor la miró con extrañeza, se restregó los ojos pensando que andaba medio dormido pero no, ¡Estaba despierto! y aterrorizado, al escuchar como una muñeca le decía:
 −Me llamo Oteaba Auer, lléveme a la Calle No Name, sin número. Allí, quien me da vida, le abonará la carrera.
Una sonrisa, forzada, se dibujó en la sudorosa cara del taxista, a la vez que pensaba “¡Una loca más!,  ¿o el loco seré yo?... Mañana, pediré cita para que el psiquiatra me cambie la medicación.” No se atrevió a contradecirla  y pasaron toda la noche dando vueltas por la ciudad. De madrugada, vio por el retrovisor, que estaba dormida. Con mucho sigilo, paró el coche,  la tomó en brazos y  la recostó delante de una comisaría. Por suerte, uno de los inspectores que salía de guardia, conocía el caso y, no sin mucha preocupación, me la ha traido a casa. Creo que, muy pronto, llorará lágrimas de sangre suplicando que un alma caritativa la devuelva a su ambiente. Me da igual, yo salgo de vacaciones.

©Oteaba Auer