Oteaba Auer
desconoce que Pinocho la busca. Al parecer, quedó sin cuento desde que
las artimañas de humanos Reales y Políticamente “correctos” se sumaron al carro
de las trolas. Ante la insalvable situación, se activó su instinto de
supervivencia. Trató de enredar a las nubes; poco faltó para que, las ya
resabiadas masas de vapor, lo engañaran diciéndole que era de látex -puso pies
en polvorosa- y entonces, recordó una vieja noticia que corrió como la pólvora en
el mundillo de la fábula. Oteaba pretendía ser persona. Necesitó algunas
pesquisas hasta encontrar a la cándida chica. Vestido con sus mejores galas,
salió a un encuentro fortuito. Tras hablar del Tiempo, el Papa y el Rey, fue al
grano, proponiéndole una relación íntima donde las virutas, de su consistente
madera, al entrar en contacto con los pixeles de ella, engendraría un humano
decente… La Auer se siente atraída por el planteamiento del apuesto caballero. La sincera sonrisa de
Pinocho es una carta de presentación; pero no tiene a quien pedir
consejo...Escaparse a la dimensión de la creadora puede traerle graves
consecuencias ¿Aceptará?...El dilema está servido.
Oteaba Auer ©

Por suavizar, en cierta manera, el amargo sabor en esta entrada, dejo una fotografía del aeropuerto más grande del mundo, con un tamaño similar a 170 estadios de fútbol. Otra increíble creación del arquitecto Norman Foster que lo proyectó con la idea de uqe pareciera un dragón…La nueva ciudad de Pekin...