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sábado, 13 de noviembre de 2010

Hostigamiento y derribo, EL MOOBING

Hace más de un año aparqué este blog porque no tenía la necesidad de transmitir nada que, subjetivamente, fuera importante. Hoy rompo el silencio para solidarizarme con alguien de mi entorno más cercano que ha sido víctima de un implacable acoso emocional y/o psicológico,

Una o varias personas, sutilmente al principio, fueron tejiendo una red para que se sintiera nerviosa, angustiada, exaltada… Mensajes evidentes o camuflados, ninguneos, negar en público lo dicho en privado y después reirse de la proeza, ser objeto de burlas de todo tipo. No podía creer lo que le estaba sucediendo. Tampoco podía demostrar nada en la débil posición que se sentía. Empezó a caer en situaciones trampas ya que el hostigamiento sistemático le hizo entrar en un aterrador estrés. En su afán por estar siempre alerta, conseguía el efecto contrario, se atolondraba y así daba nuevos argumentos a sus ACOSADORES.

Hubo quienes se le acercaban, amigablemente, con el fin de recabar información y utilizarla tergiversada como medio de seguir vejándola y descalificándola ante quienes la apreciaban, es decir, aquellas personas que todavía no pertenecían a la manada, No lograba comprender por qué quienes consideraba amig@s se alejaban sin un adiós, sin una explicación, sabiendo que nunca dió motivos para ser excluida y, mucho menos con esos niveles de crueldad…Por último, quienes intercambiaban alguna frase era para, sin venir a cuento, decirle "tienes razón" reír a carcajadas y alejarse…

Situación demoledora. La víctima queda estigmatizada, se le etiqueta, se hacen correr bulos malintencionados que ella desconoce y se le quita de en medio. Los acosadores cuentan con que, para el rebaño, es más fácil seguir la corriente del bulo y del prejuicio sin conocer a la persona... Por otra parte, también se tiene en cuenta que la víctima callará muchas cosas por vergüenza o para no aumentar su descrédito. Dicen que no hay peor condena para uno mismo que pensar que es lo que dicen que es. No todo el mundo está preparado para superar la tortura y, este tipo de situaciones pueden tener un final desastroso para quien padece.

Una coincidencia con el mal trato de género, es que quienes lo ejercen están en su entorno más próximo, , Ante los demás se muestran como bellísimas personas que, se unen a causas solidarias e incluso son capaces de inventarse enfermedades imposibles de verificar con el fin se obtener la compasión de los demás y así manejar la situación a su antojo .

Nunca o poco se intentará lavar la imagen de la víctima.. Creo que quien es testigo del intento de desprestigio a un tercero, lo mejor que puede hacer, antes de seguir al rebaño, es preguntar directamente. Quizás,… sólo quizás… se pueda encontrar que ese ser raro, al que se le despoja de reputación y dignididad apartándolo de la manera más sucia, pueda ser alguien, incluso agradable, que no entiende nada y que sufre enormemente.

Cuando se nombra el moobing, tendemos a pensar en el referido al laboral. Sin embargo, el trato vejatorio hacia una persona con el único fin de desmoronarla pisquicamente,y excluirla del entorno puede darse nivel familiar, social,... en realidad creo que en cualquier lugar donde concluyan un grupo de personas. Es por ello que no podemos olvidar una herramienta básica en las relaciones humanas que se llama "empatía"….Ser capaces de pensar por un momento como nos sentiríamos si estuviéramos en su lugar. (En estos casos sólo lo hace quien o quienes urden el plan, que se expandirá sin demasiado esfuerzo)

Conozco bien a la víctima y pongo las manos en el fuego por ella. Todavía me pregunto ¿Qué pudo hacer o dejar de hacer para convertirse en el objetivo de la cacería?


Oteaba Auer

martes, 28 de octubre de 2008

La ruptura de "LA MAGIA"

Da vértigo cuando alguien inesperado llega a nuestras vidas en el momento menos pensado. Las famosas mariposas revolotean en el estómago demostrándonos que seguimos vivos. No queremos pensar en el miedo al dolor, a pesar de saber que podemos volver a padecerlo. La vida, tiene a bien regalarnos esos momentos mágicos y hay que aprovecharlos Y llega el momento en que caemos en ese estado de espléndida estupidez, es decir, la etapa “enamoramiento”. Lo reconocemos, lo sabemos y no queremos que se escape. Se añora cada instante de separación hasta volver a encontrarse nuevamente.

Se tienen interminables charlas, reir o bailar al son de románticas canciones donde solo cabe la complicidad y bellísimas frases, (aparentemente sinceras). No dudan en decirse una y otra vez cuanto se aman. Una de las partes cree, a tenor de lo que ocurre en ese mágico tiempo, que ambos sienten la misma felicidad. Da igual el lugar donde se encuentran porque todo se desvanece, todo se vuelve invisible, sólo están los dos. El mundo se derrumba, no se escucha nada, absolutamente nada…

El sonido del teléfono, los devuelve a la realidad y mietras uno charla sin parar, el otro espera interminables minutos para seguir en aquel maravilloso estado. La conversación se alarga y acaba por despedirse, sin que la otra parte haya colgado el móvil…

Nunca llega una disculpa, una razón; pero se pasa por alto porque el sueño bien lo vale…y cuando vuelven a encontrase, el momento mágico, por una de las partes parece no haber existido nunca, sin importarle lo más mínimo las cosas bellas que dijo, prometió y vivió durante un tiempo….pero ¡Amigo! Ya decía al principio que, a veces, vale la pena arriesgarse aún a sabiendas de las dosis de dolor que puede acarrear….y…¡¡A llorar al parque!!...esperar a tocar fondo para resurgir de nuevo…

Oteaba Auer