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lunes, 11 de febrero de 2013

OTEABA AUER CON EL ALCALDE DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA


Aprovechando el carnaval que se celebra en la ciudad, Oteaba regresó –a saber de dónde- para acercarse al edil y presentar todo tipo de quejas de los ciudadanos, especialmente los que atañen a quien la creó. El Sr. Juán José Cardona, sucumbió ante sus encantos. Los ojos le hacían chiribitas, la boca Pensi-Cola,, las tripas encogidas, en fin….transfigurado. Ni en el más remoto sueño habría imaginado que  hablaba con un avatar, una muñeca inventada en la mente de alguien y, no con esa chica disfrazada con un delicado sombrero.
Se enfrascaron en conversación cuando una señora se acercó para fotografiarse y presumir ante sus nietos de la amistad con el alcalde. Fue entonces cuando, Oteaba, sintió la  suave y cálida mano de J.J. Cardona tomándola por la cintura a la vez que le susurraba el deseo de que  se pusiera junto a él.
La Auer, se retiró a una distancia prudencial y desde su observatorio intuyó el efecto producido en el Alcalde,... Cardona insistía en mostrarle su lado más favorecedor. Esta convencida de que, en un futuro más o menos cercano, se convertirá en la voz del pueblo, la voz de los sin voz para llevar las verdaderas necesidades a la cúpula del consistorio.
Oteaba Auer


lunes, 1 de octubre de 2012

TRAVESURA DE UN ÁGUILA EN LA CALLE DE TRIANA


Foto: Oteaba Auer
Desde mi más tierna infancia lo recuerdo majestuoso, en un intento desesperado de alzar el vuelo; no hay manera de que arranque. Lo atornillaron de por vida. Supongo que al Consistorio Capitalino debió resultarle divertida la crueldad y, en algún pleno, aprobaron llamar “TRAVIESO”, a la vía confluyente con la citada calle de Triana

Hoy, al amanecer, me acerqué con una escalera para liberarlo. Una nube de palomas me rodeó. Creí que venían a quejarse del exterminio al que están siendo sometidas. Sin embargo, su reclamación era otra. El potente águila se ha convertido en un viejo buitre que les dice todo tipo de guarradas y picotea el trasero de quien vuele cerca. Se sabe bello. Por alguna razón se conserva como el bonito.

Al final, desistí del intento al introducirme en un laberinto de preguntas sin respuestas:
¿Si le aflojo los tornillos, servirán para algún necesitado? ¿Sabrá volar o, se estampará contra el asfalto?  ¿Buitreará a las cándidas e indefensas adolescentes que paseen por debajo? ¿Atacará con el pico al escaparate de enfrente, si viera reflejada su verdadera edad, como hiciera el personaje de Wilde?...no sé…no sé

No estoy segura de gritar por su liberación hasta no tener más elementos de juicio. Eso sí, Quedaré profundamente agradecida a quien aportarme una luz que me guíe en esta coyuntura.

© Oteaba Auer