Noviembre en Mallorca era muy frío para lo que estaba acostumbrada. En el coche miraba el paisaje mientras oía, sin ningún interés, a mis padres y los cicerones. Fue la primera vez que escuche el nombre de George Sand. Con el fin de que los castos oidos de una niña de 9-10 años, no fueran perturbados por algo que no comprendería, me explicaron que había sido esposa de Chopin.
Años más tarde supe que nada más lejos de la realidad. Aurora Dupin escribía a medias con uno de sus tantísimos amantes, Jules Sandeau, hasta que decidió publicar en solitario su primera novela “Indiana” bajo el seudónimo de George Sand. Se puso el mundo por montera y adoptó todos los roles masculinos que pudo, desde la ropa a fumar o tener una larga lista de hombres como trofeos.
Al fin, el coche se detuvo en lo que por entonces me pareció un lugar muy triste, la Cartuja de Valdemosa….y empezó la visita obligada (¡uf! que coñazo y que frío!) aqeullas habitaciones y lo que albergaban no me decían nada, a excepción de un piano que me pareció casi tan chiquitín como su precursor el clavicordio. ¡que aburrido recorrer aquella casa-museo!, así que me fui al jardín y traté de coger unas monedas que había en el fondo de una fuente de agua heladaaahh…Pronto fui llamada al órden…
Se suponía que debía sentirme feliz por estar en lo que había sido la residencia, nada más y nada menos, del compositor polaco Frederic Chopin con la escritora., los cuales para evitar habladurias, decidieron alejarse de la ciudad por un tiempo y el destino escogido fué la isla Balear.
Aproxiamadamente al año emfermó de tuberculosis. Ella lo atendió en su enfermedad hasta que las continuas disputas entre los dos condujeron a su ruptura después de nueve años. Su permanencia en la Cartuja , tuvo nefastas consecuencias para la salud de Chopin, debido a la humedad y la mala ventilación ... En cambio, a nivel artístico,fué muy fructífero, ya que compone el conjunto de sus Preludios ( el nº17 me encanta) o la Gran Polonesa.
Años más tarde supe que nada más lejos de la realidad. Aurora Dupin escribía a medias con uno de sus tantísimos amantes, Jules Sandeau, hasta que decidió publicar en solitario su primera novela “Indiana” bajo el seudónimo de George Sand. Se puso el mundo por montera y adoptó todos los roles masculinos que pudo, desde la ropa a fumar o tener una larga lista de hombres como trofeos.
Al fin, el coche se detuvo en lo que por entonces me pareció un lugar muy triste, la Cartuja de Valdemosa….y empezó la visita obligada (¡uf! que coñazo y que frío!) aqeullas habitaciones y lo que albergaban no me decían nada, a excepción de un piano que me pareció casi tan chiquitín como su precursor el clavicordio. ¡que aburrido recorrer aquella casa-museo!, así que me fui al jardín y traté de coger unas monedas que había en el fondo de una fuente de agua heladaaahh…Pronto fui llamada al órden…Se suponía que debía sentirme feliz por estar en lo que había sido la residencia, nada más y nada menos, del compositor polaco Frederic Chopin con la escritora., los cuales para evitar habladurias, decidieron alejarse de la ciudad por un tiempo y el destino escogido fué la isla Balear.
Aproxiamadamente al año emfermó de tuberculosis. Ella lo atendió en su enfermedad hasta que las continuas disputas entre los dos condujeron a su ruptura después de nueve años. Su permanencia en la Cartuja , tuvo nefastas consecuencias para la salud de Chopin, debido a la humedad y la mala ventilación ... En cambio, a nivel artístico,fué muy fructífero, ya que compone el conjunto de sus Preludios ( el nº17 me encanta) o la Gran Polonesa.
A partir de entonces su actividad concertística se limitó a varios recitales en Francia, Escocia y Gran Bretaña. Murió en París el 17 de octubre de 1849, víctima de su enfermedad pulmonar.
Más atrás dejé una fotografía del molde de su mano izquierad, Hay una versión de los estudios de Chopin para la mano izquierda, una chacona de Bach entre los estudios de Brahms, dos nocturnos de Scraibin y los dos monumentales conciertos de Ravel y Prokofiev. Ésto quiere decir que La contusión o la enfermedad de una mano no ha de ser forzosamente un motivo para qeu el pianista deje de dedicarse a su instrumento
Oteaba Auer
Un vídeo de mi nocturno preferido, el nº2 interpretado por Arthur Rubinstein. Tambien lo encontré por Rachmaninoff, una lástima que no tuviera una buena audición; pero dejo el enlace…