Y aquella niña alegre se hizo mayor, y al paso de los años fue descubriendo el gran tesoro que supone el silencio. Entendió que era feliz en él y lo usó con frecuencia, tanto para decir lo que no se podría con palabras, como para disfrutar de sus sonidos, de sus pensamientos…incluso para respirar su dolor...
Cada vez le gustaba más pese al riesgo de ser malinterpretada por quienes la rodeaban. Para mantener un equilibrio optaba por hablar y ser lo más agradable posible mientras nadie intentara llegar más allá de lo que ella deseara decir.
Comprendía que su silencio, en vez de tranquilidad, podría conseguir el efecto contrario, es decir, provocar sensaciones en el pensamiento de los demás que los interpretaban como una falta de confianza o de cariño. Trataba de transmitir que respetaba la independencia y la libertad de cada ser humano, como deseaba que lo hicieran con la de ella….¡difícil tarea!
Actualmente, hay sonidos en el silencio que se le convierten en acompañantes de lujo como es el susurro del mar…de la naturaleza en general. A veces se pregunta por qué hay personas que creen que deben comunicarlo cualquier cosa que ocurra en sus vidas, o hablar casi todo el rato….Quizás el silencio, a todos los niveles, es un valor a la baja…el ruido lo impregna todo...¿Llegará a venderse el silencio?
Oteaba Auer
Dejo la canción “El sonido del silencio” de Simon & Garfunkel y una de las estrofas
En la desnuda luz vi diez mil personas, o puede que más; la gente charlaba sin hablar,la gente oía sin escuchar, la gente escribía canciones que ninguna voz compartiría. Nadie se atrevía...a romper el sonido del silencio
A G R A D E C I M I E N T O A Mari Carmen por estos tres regalitos :)

Premio Estrella

Premio Primavera...Empieza en el otro Hemisferio ¡me viene bien para los días otoñales!
Premio Mariposas Azules Gran Vuelo