Desde hace muchos siglos fueron los libros quienes rompieron las cadenas del desconocimiento. Se decía que la vida era más dichosa con una variada erudición, debiendo emplear una parte de ella en hablar con los muertos para poder comprender y poder entendernos, porque eran los libros quienes nos hacían personas. Ello también facilitaba la memorización que, quizás en la actualidad, estará mermando al tener cualquier información al alcance de un ¡click! La dimensión de lo que implica ese gesto ha provocado que este año la O.N.U. reconozca el acceso a Internet como uno más de los Derechos Humanos.
Foto: Oteaba Auer Libros y Cadenas




