Parecía una ballena varada en la arena esperando el fin de sus días. Sentía la piel resquebrajándose al sol. Recordaba cuando el pescador vaciaba la red repleta de “viejas” (pez autóctono de Canarias) en su vientre sin ninguna compasión… era cuestión de supervivencia.
Foto: Oteaba Auer
Un día supo que su primogénito había sido encarcelado por aconsejar al resto de las barcas que abrieran los ojos a otras posibilidades. No sólo las “viejas” habitaban el mar. ¡HAY OTROS PECES!. les decía
Foto: Oteaba Auer
El valiente benjamín de la familia, a pesar de no compartir las ideas, dirigió la proa rumbo a no se sabe donde para liberar a su hermano.
Foto: Oteaba Auer
La hija tenía los tornillos algo desajustados. Su mayor deseo era ser amazona.. Engañada por un cayuco chino, entregó su tesoro más preciado cuando le prometió llevarla a cabalgar por los siete mares.
Foto: Oteaba Auer
Fruto de aquel encuentro, la vieja barca tiene un nieto de fibra de vidrio. Es ligero como el viento y gracias a su color honra la reputación de su madre…Ninguna barca pone en duda quien fue su padre.
Foto: Oteaba Auer
Eso sí, "Las Viejas" siguen llegando ¡¡VIVITAS Y COLEANDOOOO!!


























