Eslabones sueltos de una cadena de pensamientos y reflexiones la conducen a un pasado de recuerdos selectivos. Laura recuerda la complicidad con el mar desde que tiene uso de razón… su mejor compañero y su único consuelo cuando la vida le dio fuerte hasta ponerla de rodillas. Tambien algunos tipos de nubes traviesas cumplieron el papel de distraerla para hacerla sonreir ,…La luna como elemento evocador no tuvo mayor importancia. Sin embargo no olvidará aquel verano del 69. Toda la gente de la casa andaban susurrando de un lado para otro esperando el gran momento…
Ver levantarse a su padre o a su abuelo cuando sonaba el himno nacional le parecía normal; pero jamás vió tan desencajada a, la siempre perfecta, “Doña Carmen” que delante de la TV instaba a su nieta para rezar tropecientos avemarías como si recitara el Korán…¡El hombre había pisado la luna! ¿Y qué? pensaba mientras segúia pintarrajeando en un cuaderno…sabía que tenía que estar calladita o rezando. Aquellas imágenes en blanco y negro, poco nítidas y con ruidos le parecían muy feas…quería irse con su amigo a un barranco cercano para ver la rapidez con que se escondían los lagartos al tirarle piedritas.
Ese pequeño paso para el hombre y grande para la humanidad, creo que influyó para que nunca viera en el satélite más que un lugar desértico e inhóspito…
Dicen que en las noches de luna llena podemos ver a una pareja de amantes dibujada en su cara. Y si me entra la vena romántica creo que no hay nada mas dulce y tierno, qeu escuchar una hermosa música a media luz, frente a las llamas de una chimenea, o sentarse en silencio frente al mar. Observar a Selene coqueteando ante el espejo ávido de su presencia mientras, desde lo alto, lo mira con desdén sin importarle si está embravecido o en calma…Ella tiene el poder de hacerle cambiar según sus caprichos…Altiva y fría, se retira al amanecer y él acatando su destino no pierde la esperanza ed la llegada del ocaso para volverla a ver
Hace más de cuatro siglos y antes de que J.S. Bach se convirtiera en el padre del barroco, Johann Pachelbel copuso el Canon D, una finísima joya que todos hemos escuchado en diferntes versiones (piano, orquesta, guitarra, etc). Aquí dejo la original para tres violines y un bajo continuo…. Esta música transporta a Laura a sentirse una pequeña molécula del mar que tanto adora
Oteaba Auer
Ver levantarse a su padre o a su abuelo cuando sonaba el himno nacional le parecía normal; pero jamás vió tan desencajada a, la siempre perfecta, “Doña Carmen” que delante de la TV instaba a su nieta para rezar tropecientos avemarías como si recitara el Korán…¡El hombre había pisado la luna! ¿Y qué? pensaba mientras segúia pintarrajeando en un cuaderno…sabía que tenía que estar calladita o rezando. Aquellas imágenes en blanco y negro, poco nítidas y con ruidos le parecían muy feas…quería irse con su amigo a un barranco cercano para ver la rapidez con que se escondían los lagartos al tirarle piedritas.Ese pequeño paso para el hombre y grande para la humanidad, creo que influyó para que nunca viera en el satélite más que un lugar desértico e inhóspito…
Dicen que en las noches de luna llena podemos ver a una pareja de amantes dibujada en su cara. Y si me entra la vena romántica creo que no hay nada mas dulce y tierno, qeu escuchar una hermosa música a media luz, frente a las llamas de una chimenea, o sentarse en silencio frente al mar. Observar a Selene coqueteando ante el espejo ávido de su presencia mientras, desde lo alto, lo mira con desdén sin importarle si está embravecido o en calma…Ella tiene el poder de hacerle cambiar según sus caprichos…Altiva y fría, se retira al amanecer y él acatando su destino no pierde la esperanza ed la llegada del ocaso para volverla a verHace más de cuatro siglos y antes de que J.S. Bach se convirtiera en el padre del barroco, Johann Pachelbel copuso el Canon D, una finísima joya que todos hemos escuchado en diferntes versiones (piano, orquesta, guitarra, etc). Aquí dejo la original para tres violines y un bajo continuo…. Esta música transporta a Laura a sentirse una pequeña molécula del mar que tanto adora
Oteaba Auer



